El Canal Aurículoventricular (CAV), también llamado Canal Atrioventricular, es una cardiopatía congénita que está causada por una malformación de los cojinetes endocárdicos que provoca un defecto central en el corazón, caracterizado por un fallo septal atrial de tipo ostium primum, una válvula atrioventricular común y un déficit variable de flujo de entrada al septo ventricular. En otras palabras, el Canal Aurículoventricular es un orificio entre las aurículas que se extiende hasta los ventrículos. En vez de dos válvulas independientes, la válvula mitral y la válvula tricúspide, sólo existe una única válvula común. Es decir, hay un enorme agujero en medio del corazón.

El Canal Aurículoventricular es una enfermedad cardiaca congénita que representa cerca del 4% de los casos, aparece en dos de cada 10.000 niños nacidos vivos. Ambos sexos están afectados por igual, y se ha encontrado una asociación elevada de más del 25% en niños con síndrome de Down. Los niños afectados por esta cardiopatía congénita presentan los síntomas clásicos de insuficiencia cardíaca secundaria a un fallo congestivo. Esto incluye frecuentes infecciones respiratorias, dificultad en la alimentación y en la ganancia de peso. Si la presión sanguínea de los pulmones es muy elevada (hipertensión pulmonar), deberá ser operado antes de que los pulmones sufran algún daño irreparable. La operación quirúrgica suele realizarse entre los 3 y 6 meses de edad. La intervención consiste en el cierre de la comunicación interventricular e interauricular mediante un parche, así como la reconstrucción de la válvula aurículoventricular común para crear una válvula en el lado derecho y una para el lado izquierdo.

Las complicaciones tras el postoperatorio del Canal Aurículoventricular son la presencia de pequeñas comunicaciones residuales, insuficiencia de las válvulas aurículoventriculares y el bloqueo aurículoventricular. La necesidad de reintervención a largo plazo es del 10% a 15 años de seguimiento, vendrá determinada por la insuficiencia de las válvulas aurículoventriculares en grado moderado-severo. Esta malformación congénita se puede diagnosticar durante el embarazo: la cruz formada en el centro del corazón por las válvulas y el septo, que se puede ver mediante una ecografía del corazón del bebé, no está.

Las cardiopatías congénitas son el defecto congénito más común con una afectación de 8 de cada 1.000 niños recién nacidos cada año.  En España, la cifra anual es de 5.000 niños cardiópatas.  Un 85% alcanza la edad adulta gracias a los avances logrados tanto en las técnicas de diagnóstico como en los tratamientos y cuidados postoperatorios, cada vez más precisos y menos agresivos.

Desde la Fundación Carme Chacón impulsamos programas especiales para operar cada año a 100 niños con cardiopatías congénitas sin recursos de cualquier parte del mundo.  Para hacerlo realidad, necesitamos que cada vez más personas estén dispuestas a colaborar con nosotros aportando sus donaciones periódicas o puntuales.  Hazte amigo, hazte amiga.

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