En la Fundación Carme Chacón tenemos entre nuestros objetivos difundir y concienciar acerca de las cardiopatías congénitas que sufren 8 de cada 1.000 nacidos vivos en todo el mundo. Esta cifra se traduce en 1,5 millones de niños y niñas anualmente, en consecuencia, estamos delante de una de las pandemias con un mayor porcentaje de mortalidad mundial. No hay que olvidar que mueren 18 millones de personas todos los años a causa de enfermedades cardiovasculares.

La coartación aórtica es una cardiopatía congénita provocada por el estrechamiento de la pared de la aorta, la principal arteria que transporta la sangre oxigenada del corazón a todo el organismo. Una alteración que origina que el ventrículo izquierdo tenga que trabajar más de lo normal. Si la coartación aórtica es severa, el ventrículo izquierdo del corazón tiene que trabajar con más fuerza, para poder bombear la sangre a través de ese estrechamiento, elevando la presión de la sangre en la cabeza y en los brazos.

La coartación aórtica puede presentarse aisladamente, o bien asociada, en un porcentaje importante de hasta el 60%, a una hipoplasia del arco aórtico. Un arco aórtico hipoplásico se constituye también en una lesión obstructiva que se suma a la obstrucción de la coartación, siendo necesario corregir ambas obstrucciones mediante técnicas quirúrgicas de aortoplastias más complejas que las que se aplican a la coartación aislada.

La afectación de la coartación aórtica es elevada, representa el 6% de todas las patologías del corazón y un 0,6 de los casos cada 1.000 nacidos vivos. Se asocia frecuentemente con otras alteraciones cardíacas congénitas como el Ductus Arterioso Persistente, la Válvula Aórtica Bicúspide, la Comunicación Interventricular o las Anomalías en la Válvula Mitral. La cirugía de la Coartación Aórtica es altamente efectiva con una mortalidad de menos del 1%. A largo plazo, existe un porcentaje de pacientes (10%) que desarrolla una nueva estrechez (recoartación), que requerirá cirugía o intervencionismo. Las complicaciones graves asociadas al tratamiento de la Coartación Aórtica son raras (<0.5%).

Si se trata de una coartación aórtica en bebés, los pacientes requieren habitualmente tratamiento quirúrgico, consistente en la resección del segmento estrecho de la aorta y la unión de los segmentos sanos restantes. En adultos, la cirugía se considera como la primera opción de tratamiento, aunque en algunos casos sea recomendable realizar hemodinámica intervencionista. En este caso, se llevará a cabo una dilatación con balones de alta presión para vencer la estrechez y posteriormente implantar un stent metálico para mantener un calibre correcto de la aorta. En personas mayores, la técnica quirúrgica puede ser similar a la empleada en bebés, o pueden realizarse otras técnicas como la colocación de un parche para ampliar la zona estrecha.

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