Una Comunicación Interauricular es un “agujero en el corazón”, una cardiopatía de origen congénito consistente en una abertura anómala en el tabique (o septo) que separa las aurículas. La Comunicación Interauricular en bebés es una de las malformaciones cardíacas más comunes y representa entorno al 6-10% de todas las cardiopatías congénitas. 

El corazón en su desarrollo fetal se constituye a partir de un tubo largo, que se divide en partes que se acabarán conformando en sus tabiques y cavidades. Si ocurre un problema durante este proceso, se puede originar un agujero en el septo que separa la aurícula derecha de la izquierda. Las comunicaciones interauriculares se pueden encontrar en partes diferentes del tabique auricular y también puede variar en tamaño.  En la comunicación interauricular, una parte de la sangre oxigenada procedente de la aurícula izquierda fluye a través del orificio del tabique hacia la aurícula derecha, donde se mezcla con sangre poco oxigenada, aumentando la cantidad total de sangre que se dirige hacia los pulmones. El mayor flujo de sangre hacia los pulmones genera un sonido sibilante, conocido como soplo cardíaco. El diagnóstico habitual de la Comunicación Interauricular se realiza precisamente al ser detectado por el cardiólogo pediátrico un soplo cardíaco por auscultación, tras lo cual se debe de realizar un ecocardiograma para identificar el defecto y las opciones terapéuticas.

De acuerdo a la posición del defecto en el tabique interauricular, se clasifican distintos tipos:

  • Ostium Secundum
  • Seno Venoso
  • Ostium Primum

En los casos de Comunicación Interauricular puede procederse al cierre por cateterismo, y en casos de mayor gravedad, se opta por la cirugía. El cierre por cateterismo se realiza cuando la posición del defecto permite la colocación de un dispositivo que impide el paso de sangre de una aurícula a otra. Cuando el defecto es muy grande, o no puede realizarse un anclaje del dispositivo percutáneo, el cirujano cardiovascular sitúa un parche con un tejido sintético, o del propio paciente, en el orificio del tabique interauricular.

Los niños a los que se les realiza un cierre de la Comunicación Interauricular tienen una expectativa de vida igual a la población normal, con una calidad de vida similar. La cirugía es totalmente curativa, y en nuestro centro el índice de supervivencia es superior al 99,7%. Los pacientes adultos con una Comunicación Interauricular sin operar experimentan una disminución en su expectativa de vida a partir de la cuarta década de vida.

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