Desde la Fundación Carme Chacón vamos a poner todos los medios a nuestro alcance para ayudar a pacientes con cardiopatías congénitas sin recursos económicos procedentes de países que carecen de un sistema sanitario con capacidad para realizar la intervención quirúrgica o el tratamiento necesario precisos en estos casos.

Hoy queremos hablaros de la estenosis aórtica congénita, una malformación de la válvula aórtica, de carácter progresivo, que produce una obstrucción en la salida del ventrículo izquierdo del corazón hacia la aorta. La estenosis valvular aórtica puede estar asociada con otras obstrucciones del lado izquierdo del corazón como la estenosis de la válvula mitral y la coartación aórtica. La incidencia global de este tipo de cardiopatía en la infancia se sitúa entre el 3% y 6% del total de cardiopatías congénitas, con una predominancia mayor en los hombres de 4:1.  En la estenosis aórtica o estenosis de la válvula aórtica, la lesión más frecuente es la válvula aórtica bicúspide presente en el 65% de los casos.

En los casos de estenosis aórtica severa donde no es posible realizar una reparación efectiva por la presencia de insuficiencia aórtica o por estenosis aórtica residual significativa, se plantean dos posibles cirugías:

  • En los pacientes con un crecimiento completo y un tamaño valvular adecuado, se realiza una sustitución mediante una prótesis mecánica.
  • En los pacientes más pequeños, la sustitución de la válvula aórtica calcificada se realiza por un autoinjerto de válvula pulmonar (válvula pulmonar del propio paciente) mediante la cirugía de Ross.

El 20 % de los pacientes continuarán con estenosis aórtica leve al cabo de 30 años y precisarán intervención sobre la válvula. Tras la corrección quirúrgica, los resultados son excelentes con una calidad de vida similar a la de la población general. Se requiere de un control cardiológico periódico para valorar la durabilidad de la reparación.

La Fundación Carme Chacón tiene entre sus objetivos concienciar a la sociedad en general sobre esta emergencia silente que produce más muertes en menores que la suma de todos los fallecimientos de niños y niñas provocados por guerras en todo el mundo.  Ahora más que nunca tenemos la obligación de reunir los fondos necesarios para llevar a cabo programas internacionales de cooperación con instituciones y fundaciones de cualquier parte del mundo para salvar 100 vidas al año.  ¿Crees que lo conseguiremos con tu ayuda?

Leave a reply