El apoyo y la participación en programas destinados a mejorar la calidad de vida de niños con cardiopatías congénitas y sus familias, la realización de actividades que ayuden a sensibilizar a la sociedad civil sobre estas patologías y la formación de profesionales que trabajan con niños y niñas en este ámbito son algunos de los objetivos del proyecto que la Fundación Carme Chacón pondrá en marcha con el apoyo de Fundación Iberdrola y la colaboración de Cruz Roja Española en Extremadura. La iniciativa se enmarca en la extensión de actividad de la Fundación Carme Chacón a los entornos más cercanos de los niños con cardiopatías congénitas, además de avanzar en esa extensión de programas a numerosos territorios del país. Para la presidenta de la Fundación, Esther Piqueras, la colaboración con Fundación Iberdrola y Cruz Roja Extremadura “es un enorme impulso a nuestra labor, que precisa de aliados fuertes y con una implantación territorial sólida”. Piqueras también destacó lo necesario de programas como éste, sobre todo en un momento en el que la pandemia del COVID-19 pone todavía más dificultades a los menores y sus familias. Por su parte, Ramón Castresana, director de la Fundación Iberdrola, ha expresado “el compromiso e implicación con entidades sociales y los colectivos más vulnerables, orientando los esfuerzos conjuntos en dar respuesta a la situación de emergencia social derivada de la crisis para no dejar a nadie atrás. Además, José Aurelio González, Coordinador Autonómico de Cruz Roja Española en Extremadura, resaltó que,” para poder seguir cuidándonos en estos momentos difíciles, Cruz Roja trabaja para mejorar la salud de las personas, facilita la información de medidas de prevención y contención comunitaria, detecta de forma temprana situaciones de riesgo para la salud, compartiendo recursos de información y sensibilización y promueve hábitos saludables».

En la Fundación Carme Chacón tenemos entre nuestros objetivos difundir y concienciar acerca de las cardiopatías congénitas que sufren 8 de cada 1.000 nacidos vivos en todo el mundo. Esta cifra se traduce en 1,5 millones de niños y niñas anualmente, en consecuencia, estamos delante de una de las pandemias con un mayor porcentaje de mortalidad mundial. No hay que olvidar que mueren 18 millones de personas todos los años a causa de enfermedades cardiovasculares.

 

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