En la Fundación Carme Chacón operamos a niños y niñas con cardiopatías congénitas sin recursos, procedentes de países con vulnerabilidad económica y con sistemas de salud precarios. Cuando estos niños, acompañados de sus familias, llegan a España, gracias a convenios de cooperación internacional con sus países de origen.

El tratamiento de las cardiopatías congénitas consigue cambiar radicalmente la supervivencia y calidad de vida de los niños cardiópatas. Su tratamiento varía mucho en función de la gravedad, estado y tipo de anomalía cardíaca que afecta a cada paciente.

La atresia pulmonar es un defecto cardiaco de nacimiento provocado por la inexistencia de la válvula pulmonar, que al no estar formada no se realiza la función de controlar el paso de la sangre desde el ventrículo derecho hacia la arteria pulmonar principal.  El flujo sanguíneo desde el corazón hacia los pulmones se ve seriamente alterado. En los bebés con esta malformación, la sangre tiene problemas para fluir hacia los pulmones para incorporar el oxígeno que debe llevar a todo el cuerpo.

Se trata de una cardiopatía congénita grave debido a que un paciente de atresia pulmonar puede necesitar una operación u otros procedimientos poco tiempo después de nacer.  Generalmente hay dos tipos de atresia pulmonar, con comunicación interventricular o sin.

  • Atresia pulmonar con un septo ventricular intacto:En este tipo de atresia pulmonar, el septo que hay entre los dos ventrículos permanece completo e intacto, provocando que el ventrículo derecho no se haya desarrollado con normalidad y resulta muy pequeño.
  • Atresia pulmonar con comunicación interventricular:En este tipo de atresia pulmonar, la comunicación interventricular permite que fluya sangre hacia adentro y hacia afuera del ventrículo derecho.

El tratamiento de la atresia pulmonar depende de su gravedad. En algunos casos, el flujo de sangre se puede mejorar mediante un cateterismo cardiaco. Durante este procedimiento, los médicos pueden expandir la válvula mediante el uso de un globo o podrían tener que colocar un tubo pequeño para mantener el conducto arterioso abierto. En la mayoría de los casos de atresia pulmonar, se precisará una operación poco tiempo después del nacimiento. Durante la operación, los médicos ensancharán o remplazarán la válvula pulmonar, y agrandarán la salida a la arteria pulmonar. Si el bebé tiene comunicación interventricular, el médico también coloca un parche sobre la comunicación interventricular para cerrar el agujero que hay entre las dos cavidades inferiores del corazón. Si un bebé con atresia pulmonar tiene un ventrículo derecho poco desarrollado, podría necesitar procedimientos quirúrgicos por etapas, algo similar a las reparaciones quirúrgicas que se realizan para el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico.

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